Tabla de amortización de un préstamo: qué es y por qué explica que tu deuda “no baje” al principio
Llevas varios meses pagando tu préstamo puntual, sin faltar un solo mes, y cuando revisas el saldo pendiente apenas se movió. La primera reacción es pensar…
Llevas varios meses pagando tu préstamo puntual, sin faltar un solo mes, y cuando revisas el saldo pendiente apenas se movió. La primera reacción es pensar que algo está mal o que estás pagando de más sin avanzar. La realidad es menos dramática y más matemática: así está diseñada la amortización de cualquier préstamo a plazo fijo, y una vez que entiendes cómo funciona, puedes usarla a tu favor en vez de sentirte estafado por ella.
Qué es la tabla de amortización
La tabla de amortización es el desglose, pago por pago, de en qué se convierte cada mensualidad que le das al banco. Cada fila muestra cuatro datos: la fecha del pago, cuánto de ese pago es interés, cuánto es capital (también llamado principal) y cuál queda el saldo pendiente después de aplicarlo. Es, literalmente, el mapa completo de tu deuda desde el primer pago hasta el último.
El banco la tiene siempre, porque la usa para calcular tu mensualidad fija desde el día uno. Lo que no siempre hace es mostrártela sin que la pidas — y sin ella, es imposible responder preguntas tan básicas como "¿cuánto debo en realidad hoy?" o "¿me conviene pagar más este mes?".
Por qué cada pago se divide en capital e interés
Cuando pides un préstamo, el banco no solo espera que le devuelvas el dinero prestado (capital): también cobra un costo por prestártelo (interés), calculado como un porcentaje del saldo que aún le debes. Cada mensualidad que pagas se reparte automáticamente entre ambos conceptos, y esa proporción no es fija a lo largo del préstamo: cambia mes a mes.
Al principio del préstamo, el saldo pendiente es el más alto posible — es el monto completo que pediste. Como el interés se calcula sobre ese saldo, el interés del primer pago es el más alto que vas a pagar en todo el préstamo. Lo que sobra de la mensualidad, después de cubrir ese interés, es lo que reduce el capital. En préstamos largos (hipotecas, créditos automotrices a varios años), esa parte de capital en los primeros pagos puede ser sorprendentemente pequeña.
El dato que sorprende a la mayoría: hasta 70% de interés al inicio
En un préstamo a varios años con una tasa moderada, no es raro que en los primeros pagos hasta el 70% de la mensualidad sea puro interés y solo el 30% reduzca capital. Con cada pago sucesivo, como el saldo pendiente va bajando, el interés cobrado también baja un poco, y la parte de capital crece. Es un proceso gradual: la balanza se va inclinando a tu favor pago tras pago, pero durante el primer tercio del préstamo avanza mucho más despacio de lo que la mayoría espera.
Esto explica una queja común: "llevo un año pagando y el saldo casi no bajó". No es que el banco esté cobrando de más ni que haya un error; es que en ese tramo del préstamo, la mayor parte de cada pago todavía está cubriendo el costo de haber pedido el dinero, no el dinero en sí.
Por qué esto te conviene saber (y no solo como curiosidad)
Entender la mecánica de la amortización tiene una consecuencia práctica directa: un abono extra hecho temprano en el préstamo vale más que el mismo abono hecho más adelante. La razón es que cualquier peso que reduzcas del capital deja de generar interés para siempre, todos los meses que le quedaban al préstamo. Reducir capital cuando el saldo todavía es alto —y por lo tanto genera más interés mes a mes— tiene un efecto de ahorro mayor que hacerlo cuando ya queda poco saldo y poco interés por generar.
En términos prácticos: si tienes la posibilidad de hacer un pago adicional a un préstamo, hacerlo en el primer o segundo año casi siempre te ahorra más dinero total y acorta más el plazo que hacer el mismo pago cinco años después. Esto aplica sobre todo a préstamos largos como hipotecas; en préstamos cortos el efecto es menor porque el saldo baja rápido de por sí.
Un detalle que hay que confirmar siempre con el banco
Cuando hagas un abono extra, verifica explícitamente con tu banco que el dinero se aplique a capital, y no que simplemente adelante tu próximo pago mensual. Son dos cosas distintas: aplicar a capital reduce el saldo sobre el que se calcula el interés futuro y acorta el préstamo; adelantar el próximo pago solo te da un mes de "vacaciones" de pago, sin ahorrar interés real. Muchos bancos requieren que lo pidas explícitamente por escrito o en la app — no asumas que el sistema lo hace automáticamente de la forma que más te conviene.
Qué mirar antes de firmar un préstamo nuevo
Si estás comparando opciones de préstamo, dos hábitos te van a ahorrar dinero:
Pide la tabla de amortización completa, no solo la mensualidad. Un banco puede ofrecerte una mensualidad más baja alargando el plazo, pero eso casi siempre significa pagar más interés total en la vida del préstamo. Solo la tabla completa te muestra ese total real.
Compara el CAT, no solo la tasa de interés nominal. El Costo Anual Total (o su equivalente en tu país) incluye comisiones, seguros obligatorios y otros cargos, no solo la tasa. Dos préstamos con la misma tasa de interés pueden tener CAT muy distintos, y el CAT es el número que de verdad predice cuánto vas a pagar en total.
Como regla general, un plazo más corto casi siempre cuesta menos interés total aunque la mensualidad sea más alta — porque el saldo baja más rápido y genera menos interés acumulado en el camino. La mensualidad más cómoda no siempre es la opción más barata a largo plazo.
Cómo ver tu propia tabla de amortización sin hacer el cálculo a mano
Calcular una tabla de amortización a mano requiere una fórmula financiera de anualidades que casi nadie recuerda ni quiere rehacer cada vez que quiere simular un abono extra. Por eso, en la práctica, la mayoría de las personas nunca la ve completa: se quedan con el número de la mensualidad y ya.
En Peculi puedes registrar cualquier préstamo —monto, tasa, plazo— y la app genera la tabla de amortización completa automáticamente: cuánto es capital, cuánto interés y el saldo restante en cada pago, desde el primero hasta el último. También puedes simular qué pasa si haces un abono extra y ver de inmediato cuántos meses y cuánto interés te ahorra, antes de decidir si te conviene hacerlo. La misma lógica aplica a tus tarjetas y líneas de crédito, cuyo interés se recalcula solo, día a día, según tu saldo real — así ves el costo real de cada deuda junto al resto de tus cuentas, sin abrir una hoja de cálculo.
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Preguntas frecuentes (para schema FAQ):
¿Por qué mi préstamo casi no baja en los primeros pagos? Porque el interés se calcula sobre el saldo pendiente, que al inicio es el más alto posible. Cada mensualidad se reparte entre interés y capital, y en préstamos largos hasta el 70% del pago inicial puede ser puro interés.
¿Cuándo conviene hacer un abono extra a un préstamo? Lo antes posible dentro del plazo. Reducir capital cuando el saldo (y por lo tanto el interés generado) todavía es alto ahorra más dinero total que hacer el mismo abono más adelante.
¿Qué diferencia hay entre abonar a capital y adelantar un pago? Abonar a capital reduce el saldo sobre el que se calcula el interés futuro y acorta el préstamo. Adelantar un pago solo pospone tu próxima mensualidad, sin generar ahorro real de interés. Siempre confirma con tu banco cuál de los dos está aplicando.
¿Qué es más importante, la tasa de interés o el CAT? El CAT, porque incluye comisiones y cargos adicionales además de la tasa. Dos préstamos con la misma tasa pueden tener un costo total muy distinto según su CAT.
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